Estábamos en los columpios de tu urbanización... Nunca me dejabas llegar lo suficientemente alto como yo deseaba. Tenías miedo que de me embriagara del titileo de las estrellas, que me enamorara de la luna rojiza, que te olvidara y nunca mas te volviera a mirar de la misma manera, puesto que ya no serias tan especial como siempre lo habías sido. Tenías miedo de que por mi culpa, tú salieras lastimado… Entonces me mantenías cerca, me cuidabas, evitabas que cayera al suelo, y me decías “no tan alto”… y yo pensando que en realidad me estabas protegiendo.
Siempre tuve una cosa rara por los astronautas; a ellos nadie les prohíbe llegar a las estrellas, y así tocarlas.
1 comentario:
Nagua Ari.. Legal eres la mama de los helados.. =P
Esta semana santa estare de viaje, cuando vuelva espero que no sea muy tarde para poder vernos antes de que te vallas. Mi cumple se acerca.
Publicar un comentario